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Educar la actitud, es la mejor actitud

Es evidente que nos encontramos en un momento de cambio, en el contexto educativo hemos evolucionado hasta una sociedad contemporánea donde han cambiado roles y valores emocionales que hasta hace no mucho, eran prácticamente invisibles, roles y valores que deben ser adquiridos desde la infancia. En consecuencia la escuela, se ha convertido en un agente fundamental para llevar a cabo la alfabetización emocional en los primeros años de vida.

Es por eso que la educación emocional nos da una nueva visión del centro educativo, donde debe existir una garantía muy firme, que los niños aprendan a gestionar sus emociones para el resto de su vida.

La neurociencia nos ha confirmado además, que el estado emocional de un niño está directamente relacionado con su capacidad de aprendizaje, por lo tanto reducir el estrés y establecer un clima emocional positivo, debe ser componente necesario en la escuela.

Un centro educativo con un entorno emocionalmente sano debe partir del respeto, el cuidado, la aceptación, la confianza en uno mismo, la confianza en los demás, el trabajo en equipo, la reflexión y la motivación. Ahora los educadores del siglo XXI tenemos una nueva misión: educar la actitud.

Pero en esta realidad educativa actual, no solo los educadores deben estar presentes, los padres deben también  formar parte del proceso y trabajar en paralelo para conseguir una total efectividad en el aprendizaje y control de las emociones. El mentor emocional, es tan necesario en la escuela como en el hogar.

Por eso entre las competencias de los nuevos educadores deben estar las aptitudes emocionales que sirvan de guía interna a los más pequeños, para aprender a reconocer sentimientos y emociones, para aprender a establecer límites, para saber gestionar el comportamiento con los demás y sobre todo para proteger su bienestar físico y mental.

En definitiva, el nuevo perfil del educador del siglo XXI tiene la misión de transmitir roles y valores emocionalmente sanos, y para ello, no solo debe tener en cuenta el desarrollo de la inteligencia emocional de los más pequeños, si no que esos valores deben estar presentes en su metodología de enseñanza día a día.

La misión de los educadores de Loreka Haur Eskola, es ayudar a nuestros alumnos a asimilar todas estas habilidades, proporcionando un contexto y estructuras apropiadas y diseñadas intencionalmente, porque ser conscientes de que los niños deben adquirir competencias emocionales, no significa que ellos sepan cómo hacerlo.

Nuestros educadores son un ejemplo en el día a día a nivel emocional, para nosotros la empatía, la escucha, la comprensión y la sensibilidad son habilidades claves en este proceso educativo. Por eso nos preocupamos en todo momento de crear un contexto estratégico basado en el juego, que permita la expresión de las emociones, para que los niños puedan tomar conciencia de las mismas y las tengan continuamente presentes.

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