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Conociendo mis emociones. Entrevista a Donna Apellaniz

Loreka Haur Eskola: Hola Donna, cada vez se va oyendo más en educación lo de educar en emociones a los niños/as. Sin embargo, la formación que tú propones va más centrada en el adulto, ¿no es así?
Donna Apellaniz: Si, así es. Cuando empecé a oir hablar de la Inteligencia Emocional (IE) dirigida a los niños/as pensé, ¡qué maravilla!, los niños/as son el futuro, por lo tanto, personas que desde pequeñas han recibido una educacion en IE, serán adultos con recursos para concer sus emociones, gestionarlas y, de esta forma, conocerse a sí mismos y poder transmitir esto a los demás. Inmediatamente después me pregunté: ¿quién se va a encargar en que esos niños/as sean emocionalmente inteligentes? Las personas que educamos a los niños/as (madres, padres, profesorxs, abuelxs, niñerxs, monitorxs, etc.) deberemos ser primero nosotros emocionalmente inteligentes si lo que queremos es educar en IE o que nuestros niños/as sean inteligentes emocionalmente; si no será imposible educar a llos niños/as de esta manera, porque estaremos intentando trasmitir y “enseñar” algo que nosotros no somos ni hemos adentrado. Considero que la IE es algo que se debe educar trasversalmente, y que mejor manera que mediante nuestra manera de ser.
Loreka H E: ¿Por qué es tan importante a la hora de educar que madres y padres conozcamos nuestras emociones?
D.A.: Las emociones son una gran parte de nuestro día a día, de nuestra vida; aunque normalmente pasen desapercibidas. Lo que nos mueve a hacer o no hacer algo, generalmente, son nuestras emociones; y muchas veces, al no ser conscientes de ellas, nos dejamos llevar (o como digo yo, arrastrar) por sus deseos, que no tienen porqué ser los mismos que los nuestros. Si una madre o padre (un/a educador/a) empieza a ser más consciente de lo que siente, empezará, primero, a conocerse mejor, y segundo, a separar sus necesidades propias de las de sus hijos/as, y de esta manera, podrá dar una educación más consciente hacia lel niño/a. A parte de que será un ejemplo educativo perfecto.
Loreka H E: ¿A qué te refieres cuando dices “Cómo ser un ejemplo educativo”?
D.A.: Desde que nacemos hasta nuestro último día, todo y todas las personas que nos rodean nos educa y a su vez, nosotros somos parte también de la educación de las personas de nuestro alrededor.  Las personas que nos crían, nos quieren y nos cuidan se convierten, sin querer, en nuestro referente, aprendemos de lo que ellos son y también de lo que hacen, pero sobretodo de cómo son. Si como personas hemos adentrado una inteligencia emocional que nos permite conocer lo que sentimos y gestionarlo para nuestro bienestar y el bienestar de las personas de nuestro alrededor, esto es lo que transmitiremos a los demás y esas personas adentraran esas enseñanzas que trasmitiremos mediante el corazón.
 

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